Don Puigdemont, sumergido en la épica de la jornada, ha ignorado la mesa de diálogo que con mucha pompa y más desconfianza se ha puesto en marcha, donde se tratará como siempre del fuero y del huevo y donde con seguridad se resolverá el contencioso tarde o temprano, como ya saben muchos de sus partidarios. El acto de Perpiñán evidencia cierta irrealidad que, no obstante, resulta irresistiblemente atractiva para el buen pueblo porque de mitologías también se vive.
El suicidio de las ballenas
En ocasiones, un grupo numeroso de ballenas aparece varado en la playa. La interpretación común es que se han suicidado aunque se ignoran las causas; se dice que las ha desorientado algún agente exógeno que incide en su ecosistema rompiendo el equilibrio del océano, pero quién sabe.
Ensimismados
Los documentos incautados a la camarilla impulsora del ‘prusés’ demuestran que se lo pasaron pipa mientras duró. Tenían servicio de inteligencia interior y exterior, comisariado político, gabinete de estrategia y… listas negras. Aún no habían alcanzado la libertad y ya diseñaban la dictadura. Lo asombroso es el ensimismamiento con que jugaban a conspiradores, absortos como un niño ante la play.
Ginebra
A las manifestaciones masivas y pacíficas, que se daban por sentadas, en la reunión se añadió, supuestamente, un poco de creatividad destinada a colorear en las teles y redes sociales la respuesta de Cataluña ante la agresión del estado opresor con un tinte heroico y martirial. Lo cívico ya no se lleva porque no luce en el telediario por demasiado visto y porque no asusta al estado.
Gentes del circo
La mayoría no podemos salir de la pauta en la que se nos ha encarrilado y no tenemos la menor posibilidad de recrearnos a nosotros mismos. Somos lo que somos de una vez por todas. Pero hay algunos privilegiados capaces de reinventarse cada día y presentarse en sociedad con una careta distinta. Este don es premiado por la industria del espectáculo.