El método Ayuso opera como un irresistible imán que hace suyas incluso las fuerzas que aspiran a contrarrestarlo. El pueblo de Madrid se cansará algún día de doña Ayuso y su circo pero ese día no será el próximo cuatro de mayo.
Emergentes y sumergidos (II)
El vasto y confuso seísmo de los ‘indignados’, que eclosionó a mediados de la década pasada, ha quedado reducido a un tipo de rostro afilado, ceño fruncido y melena abundosa, dando volteretas en la cúpula del circo, que él querría que fuera la ‘cúpula del trueno’.
Pelotillas de papel
‘Fascista’ es una reliquia del cementerio léxico del siglo pasado, igual que ‘comunista’, término que aplica doña Ayuso, en justa reciprocidad, a sus adversarios. Ambos son ‘significantes vacíos’, que diría la pareja Laclau-Mouffe, inspiradora de los primitivos podemitas. Lo que no imaginaban los marxistas gaseosos es que la derecha iba a apropiarse del invento y utilizarlo con notable pericia y ventaja.
Profes, metafísicos y guerrilleros
Los dos profes a la cabeza de las izquierdas madrileñas compiten por el mismo espacio y se enfrentan a una dama boba, con una ejecutoria gubernativa plagada de errores y extravagancias. Probablemente, los profes perderán el lance ante la dama. Don Gabilondo y don Iglesias son distintos y distantes, por talante, por edad, por visión del mundo.
Domésticos y/o silvestres
Ahora, en periodo electoral, el perro-lobo aúlla haciendo eco del ministro ruso de exteriores –en España no hay plena normalidad democrática y todo eso- pero, como dice descarnadamente un socio socialista, perdonándole la vida, ‘Iglesias no tiene gestión, no hace nada, y tiene que hacer declaraciones estrepitosas para llamar la atención’. Está por ver si los mensajes son recibidos por su electorado, que vive en la oscuridad del bosque.