La guerra de Putin es el sintagma adoptado en el argumentario del gobierno español, y de otras instituciones occidentales, de la Casa Blanca para abajo, para identificar lo que está ocurriendo en Ucrania.
Europa en construcción
Vale la pena examinar en detalle la composición del voto que condenó la invasión rusa de Ucrania en la ONU. Treinta y cinco países se abstuvieron con un mensaje implícito pero claro: en el asunto de Ucrania la culpa de fondo la tiene eso que llamamos Occidente.
Disfraces de la guerra
Hoy, en Ucrania, ese tránsito entre la comedieta paródica y la epopeya trágica lo encarna el presidente don Volodomir Zelenski.
La vie est ondoyante
Es sabido que los petroestados no son propensos a la democracia. Las democracias occidentales se sostienen porque el mismo interruptor que pone en marcha la lavadora o enciende el ordenador ocluye el visor moral por el que podríamos informarnos de la procedencia de esta energía.
El lienzo de Penélope
La cuestión es si esta actividad diplomática, de haber existido, hubiera frenado la deriva que ha llevado al conflicto de Ucrania. La respuesta, cautelosa, es no. La asimetría y la incompatibilidad de los sistemas occidental y ruso seguirá intacta.