Una mezcla de sentimiento de orfandad e instinto predatorio parece ser el constituyente básico del carácter de Juanito: un rasgo que le asemeja a esos chicos criados en la calle a los que la fortuna les permite emerger de su circunstancia y alcanzar un estatus de cuya consistencia nunca llegan a estar seguros del todo.
No me lo cuentes
La serie Cuéntame y la monarquía son el cuento de nunca acabar y es inevitable que estén impregnados de corrupción hasta las cachas para que resulten verosímiles en este país en que la corrupción de las elites es la única constante reconocible desde que hace siglo y medio decidimos ser demócratas. Así que no me lo cuentes, ya sé el final.
El jarrón, ni tocarlo
La constitución es una mina de sorpresas, o un campo minado, si se prefiere. Artículos constitucionales que parecieron ornamentales en los buenos viejos tiempos han resultado componentes del muro de carga y una lluvia de cascotes empieza a caer sobre las cabezas de los inquilinos de nuestra democracia. La chapuza no es solución, como ya se ha visto.
Cañones y mantequilla
Arabia Saudí es una riquísima tiranía teocrática, culturalmente cercana a lo que aquí llamamos la edad media, exportadora de petróleo e ideología.
Los negocios del rey
Hay prácticas que, sin dejar de ser delitos o acciones reprobables en condiciones de frío, son sin embargo ejercidas y toleradas bajo el calorcito de la costumbre y la faramalla de las relaciones de poder que constituye el mundo en que vivimos.